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Lo que la muerte nos enseña de abrazar de la vida por los cojones

 



Los finales para mí con frecuencia son dolorosos. Soy terrible con los despedidos. Creo que en parte eso viene de la realización de que cualquier cosa asombrosa que sucede - ese momento, el verano, la aventura de medianoche - nunca va a suceder otra vez. 

Eso es como me sentí dejando a Lida Farm esta última fin de semana pasado. Aunque sé que mis relaciones siempre permanecerán intactas, este capítulo de mi crecimiento y evolución está terminado. Una parte de mi corazón ahora reside en este rancho, en la misma manera que dejé una parte con John y Karen en Pendleton's Country Market cuando me mudé a Minnesota. Es inevitable cuando se hace tan íntimamente conectado con el lugar - y la gente. Cultivar me conecta a la tierra en una manera que no se puede ignorar. Las plantas, las malas hierbas, los principios de las plantas...ellos necesitan el amor y el cariño, y te dicen cuando es atrasado.

Del otro lado, tanto que los fines me resultan difíciles, me encuentro buscando un cambio de paisaje. Hay algo sobre estar en un lugar nuevo que se deja redefinir a ti mismo. Es como poner el botón de reiniciar para liberar energía creativa en busca de nuevas aventuras, y aunque puede crear una herida emocional, también puede fortalecer los atados de distancias largas.

No es una coincidencia que estoy aquí en East Silent Lake este invierno. No sé qué va a enseñarme este lugar todavía, pero he decidido ser abierta a lo que tiene para mi. Estoy empezando a aprender que se puede aprender algo de cualquier paisaje que habitamos. Parte de lo que creo que debo aprender de estar aquí se trata de mi relación a la tierra, y mi responsabilidad en actuar como una cuidadora por el planeta.

Estoy participando en la conferencia Regenerate este mes como un HERD Fellow, un privilegio que nunca podía imaginar. Me ha dado la oportunidad de conectar con líderes por todo el mundo que trabajan en la agricultura regeneradora quienes son empujando en las fronteras de qué es lo que deben hacer los mayordomos - y desafiando a mi misma para repensar de mi propio rol como un planificador asistente para avanzar las soluciones de sistemas alimenticios a través de estrategias del desarrollo económico.

Viendo a Gather esta noche como parte de una presentación de una película me dejó ver a mí misma como el tipo de persona que quiero ser un día. Un tipo de persona que cause las lágrimas de los oyentes porque la historia es tan poderosa. Un tipo de persona que celebre el matrimonio de la curación y la humanidad. Un tipo de persona que haya invertido tiempo considerable en entender su propia historia para elevar la sabiduría de sus antepasados. El tipo de persona que esté comprometido a compartir su historia, compartir el poder y compartir la abundancia que se puede encontrar en la naturaleza.

La tierra ha sido amable conmigo.

En parte es porque vine a la tierra buscando respuestas, algo para enraizarme a mis impulsos nómadas y para entender mi rol en acelerar una era nueva de la conciencia ecológico. En los últimos años he tenido éxito en llenar mi tiempo tanto que no me dejó tiempo para escuchar a lo que mi cuerpo me decía: "Retarde, respire, sigue a tu intuición". Esta pausa grande en que estamos muy profundos nos da un chance de hacerlo, entonces, y por el silencio estoy agradecida. Me da tiempo para dar un paso atrás de la estática de la vida urbana y el entretenimiento y cavar profundamente en quién soy yo como una mujer, una hermana, una hija y una líder. 

Muchas personas que conozco se sumergen rápidamente en la confusión, la tragedia y el trauma de este momento de la historia. De hecho, eso es un momento clave para lamentar. Las pérdidas son increíbles, pero en muchos sentido me siento que he sido preparado - o preparando - para algo así de pasar. Hay muchos de nosotros quienes crecieron experimentando el dolor, los desafíos y las luchas que se hace este momento parecer como un día normal. Cuando estás acostumbrado a que las cosas no salen bien todo el tiempo o tienes amigos buenos que siempre están en la cárcel, están en drogas o involucrados en otras adicciones desagradables, es fácil pensar como por fin otras personas alrededor de ti saben cómo se siente sufrir. 

De la verdad, llevo siete años de trabajar en una casa de retiro para agradecer por enseñarme sobre la muerte. Siete años de ver a mis personas favoritas venir al comedor y de pronto tener un moretón en su cabeza que se convirtió mi sangre en hielo cada vez que vi a esa persona. Siete años de ver a su silla normal cambiar a ser vacío, o de su memoria fallar. De recoger su bastón, rodar un andador más cerca a ellos, ponerse en la cama. Siete años de crecer más rápido de lo que esperaba.

Trabajando con los mayores es lo más cerca a entender la muerte como cualquier otra cosa. Se enseña vivir. Se enseña no dar algo por sentado. Remojar todos los momento lindos que vienen a ti como si no pasara otra vez. Quizás por eso los finales son tan difíciles para mí. He experimentado tantas pérdidas de las mentes más brillantes - mis abuelos y abuelas adoptados en Meadowlark Estates. Gente que nunca más podré ver otra vez en la carne, pero cuya risa, bromas cursi, regalos extravagantes y consejos sabios siempre estarán conmigo.

Si nada más, mis experiencias con las pérdidas me han enseñado de abrazar de la vida por los cojones.

Yo veo a tantas personas de mi edad que juegan sin peligro. Ellos hacen lo que se lo mandan y no piensan sobre soñar en grande. Ellos no empujan a los límites o dañan a los que se rodean. Mi pregunta es, ¿cuál tipo de experiencias increíbles, amistades e historias están faltando como el resultado?

Yo creo que todos nosotros somos capaz de vivir una vida que sólo parece imaginable en una película. Salí con alguien quien me dijo que necesitaba parar de pensar en las películas y empezar a pensar en la vida real. Mientras sí existe verdad en lo que me dijo, es mi visión de mi vida de ser tan espontánea y estelar como una película que me reta a hacer cosas audaces. Sólo quiero que los que me rodean tengan lo mismo. 

Todo eso es decir, sea como tú. No juegues pequeño. Vive como si no te despertara mañana y te prometo que no vas a ser desilusionado con los resultados.

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